¿Qué son los cálculos renales y cómo se tratan?
Uromedica
¿Cómo saber si tengo piedras en el riñón?
El principal indicio de que podrías tener cálculos o piedras en el riñón es la aparición de un dolor agudo e insoportable, conocido clínicamente como cólico nefrítico. Este dolor suele comenzar de manera repentina en la zona baja de la espalda o en los costados, justo debajo de las costillas, y frecuentemente se irradia hacia la parte inferior del abdomen y la ingle. A medida que la piedra se desplaza por el tracto urinario, la molestia suele presentarse en oleadas y fluctuar en intensidad. Además de este dolor característico, es muy común experimentar otros síntomas acompañantes como la presencia de sangre en la orina (hematuria) que le da un tono rosado, rojo o marrón, náuseas, vómitos, necesidad constante de ir al baño, y sensación de ardor al orinar.
Aunque estos síntomas son una fuerte señal de alarma, la única forma de confirmar con certeza la presencia, el tamaño y la ubicación exacta de las piedras es mediante una evaluación médica profesional. Si experimentas este tipo de molestias intensas, es fundamental acudir con el urólogo. Para el diagnóstico definitivo, el médico especialista normalmente solicitará estudios de imagen, siendo la tomografía computarizada (TC) o el ultrasonido del tracto urinario (disponible en UROMEDICA de forma gratuita en la primer consulta) las herramientas más efectivas. Estos estudios visuales suelen complementarse con análisis de sangre y un examen general de orina para evaluar la función renal, identificar la composición de los cristales y descartar posibles infecciones asociadas, lo que permitirá determinar si la piedra puede expulsarse por sí sola o si requerirá algún procedimiento médico.
¿Cuáles son los síntomas de un cálculo renal?
Un cálculo renal generalmente no presenta síntomas hasta que comienza a moverse dentro del riñón o pasa hacia los uréteres, los conductos que conectan los riñones con la vejiga. Cuando esto ocurre, el síntoma más característico es un dolor agudo y punzante en los costados y la espalda, justo debajo de las costillas, que a menudo se describe como uno de los dolores más intensos que se pueden experimentar. Este malestar, conocido como cólico nefrítico, tiende a irradiarse hacia la parte inferior del abdomen y la ingle, presentándose en oleadas cuya intensidad fluctúa a medida que la piedra se desplaza por el tracto urinario y causa espasmos.
Además del dolor severo, los cálculos renales suelen acompañarse de otros síntomas evidentes, especialmente relacionados con la micción. Es común experimentar una necesidad constante y urgente de ir al baño, orinar en pequeñas cantidades o sentir ardor durante el proceso. La orina también puede cambiar su aspecto, volviéndose turbia, con mal olor o presentando un color rosado, rojo o marrón debido a la presencia de sangre (hematuria). En muchos casos, el paciente puede sufrir náuseas y vómitos debido a las conexiones nerviosas compartidas entre los riñones y el tracto gastrointestinal; y si la obstrucción se complica con una infección, pueden aparecer fiebre y escalofríos, lo que requiere atención médica de urgencia.
¿Cómo elimina un urólogo las piedras en el riñón?
Cuando un cálculo renal no puede ser expulsado de forma natural debido a su tamaño o ubicación, el urólogo cuenta con varios procedimientos especializados para eliminarlo, priorizando siempre las opciones menos invasivas. Una de las técnicas más comunes es la ureteroscopia, un procedimiento en el que el especialista introduce un instrumento muy delgado con una cámara (ureteroscopio) a través de la uretra y la vejiga hasta llegar al uréter o al riñón; una vez localizada la piedra, se puede extraer con pequeñas herramientas o pulverizarla utilizando un láser.
Para los cálculos renales inusualmente grandes o complejos que no pueden tratarse con los métodos anteriores, el urólogo puede recurrir a un procedimiento quirúrgico llamado nefrolitotomía percutánea endoscópica. En esta cirugía, se realiza una pequeña incisión en la espalda del paciente para introducir instrumentos quirúrgicos y un endoscopio directamente en el riñón, lo que permite extraer o romper la piedra de manera directa y eficaz. La elección del tratamiento ideal siempre dependerá de una evaluación clínica detallada, donde el médico tomará en cuenta factores clave como el tamaño, la dureza y la ubicación exacta del cálculo, garantizando así la opción más segura y con la recuperación más rápida para el paciente.
¿Se pueden tratar sin cirugía?
Sí, es totalmente posible tratar los cálculos renales sin necesidad de recurrir a una cirugía invasiva, especialmente cuando se detectan a tiempo y son de un tamaño reducido. En la mayoría de los casos donde las piedras son pequeñas, el abordaje inicial es el manejo conservador. Esto consiste principalmente en aumentar de forma significativa la ingesta de líquidos para ayudar a empujar el cálculo a través del tracto urinario, acompañado del uso de analgésicos para controlar el dolor durante el proceso. Además, el urólogo puede recetar medicamentos específicos, como los bloqueadores alfa, que actúan relajando los músculos del uréter para facilitar la expulsión natural de la piedra de una manera mucho más rápida y con menor incomodidad.
La viabilidad de evitar el quirófano siempre dependerá de la evaluación del especialista respecto al tamaño de la piedra, su ubicación exacta y la ausencia de complicaciones graves como infecciones o un bloqueo total del riñón.
¿Qué complicaciones puede tener por generar piedras en los riñones?
Los cálculos renales pueden generar complicaciones si no son detectados y atendidos a tiempo, entre los más temidos encontramos el daño renal, en el cual, el cálculo renal provoca disminución de la función esencial del riñón, provocando que en casos graves, sea necesario hacer una cirugía para retirar el riñón completo.